Te contamos los hábitos indispensables para tener un pelo saludable y libre del odiado frizz.

Cabello sin frizz: tips para terminar con esta pesadilla

Lograr una melena libre de estática es un deseo compartido por muchas mujeres. Acá te contamos qué hacer para conseguirlo.

¿Quién no ha lidiado alguna vez con el efecto de la estática en el pelo? ¿O ha entrado casi en un estado de desesperación al advertir que las fibras capilares se repelen o que el largo se ve erizado y resulta imposible de manejar?

Cualquiera de estas situaciones se debe al indeseado frizz, un problema típico entre quienes llevan el pelo largo y que se hace más intenso cuando la humedad del ambiente alcanza casi el ciento por ciento.

Su aparición, más allá de las condiciones del clima, se debe al estado del cabello. Al estar poroso o muy deshidratado, absorbe la humedad del aire y favorece este estado.

En algunos casos, esta resequedad tiene que ver con alguna cuestión orgánica que el dermatólogo podrá determinar, y en otros, a hábitos nocivos, como la fricción excesiva al secarlo, o el abuso de tratamientos químicos.

En conclusión, una rutina de cuidados inapropiados puede acrecentar el esponjamiento.

¿Quieres revertir este problema y restaurar el equilibrio perdido? Te damos algunas recomendaciones.

Reforzar la hidratación

Los tratamientos intensivos son un paso obligado para este propósito. Las ampollas, aceites o baños de crema brindan una dosis extra de  nutrientes y contribuyen a su restauración.

Para un efecto más contundente, los salones de belleza ofrecen sesiones de bótox capilar, que hidratan profundamente el cabello y shocks de keratina, que sellan las cutículas.

 

Realizar un cepillado suave

Los movimientos rápidos y bruscos activan la estática y, si el peine es metálico, la situación será peor. Por eso, conviene usar un accesorio con cerdas naturales o dientes anchos y pasarlo por el cabello de forma bien pausada.

Espaciar la aplicación de calor

Las planchitas y secadores contribuyen a la deshidratación y a la alteración de las fibras capilares. La solución, entonces, será utilizar un protector térmico antes de su uso. Aunque, desde ya, dejarlo secar al aire libre será lo mejor.

 

Incorporar aceites de belleza

Son los nuevos imprescindibles en las rutinas capilares. De argán, semillas de uva, de coco, de lino, de oliva; aportan nutrición, suavidad, fomentan el crecimiento del pelo y agregan mucho brillo.

 

Evitar los cortes con navaja o tijera dentada

La razón es que dejan el largo y las fibras más finas y esto favorece la aparición del efecto encrespado. Un corte realizado con la tijera convencional evitará este problema.

 

Usar un champú sin sulfatos

Mientras menos agentes agresivos contengan los productos para el lavado, más apropiados serán para tratar el frizz.

Por eso, es importante revisar que el elegido no contenga sulfatos (su efecto limpiador es tan potente que elimina la barrera lipídica de las fibras, dejándolas mucho más débiles) o alcohol (que tiende a resecar el pelo y el cuero cabelludo). Los recomendados son, en cambio, aquellos con keratina o aceites esenciales.

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